
Amigo(a) de mi alma, el abortar a un niño es como perder la fortuna de la vida de uno mismo; el aborto, es la invitación a la desgracia. Después de haber participado en un aborto no se podrá ver a ningún niño sin recordar a la criatura a la que se le negó el derecho de vivir siendo asesinada, eliminada, por decisión suya. Usted es quien tiene el poder de recibir a un niño y darle todo el afecto, tal y como papá y mamá...
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